

La Shilanga cuenta la historia de un hombre de 54 años originario de Ecatepec, criado en un ambiente altamente conservador y religioso, que durante su adolescencia encontró en el transformismo una forma de expresión y autoconocimiento. Mientras que en México, un país machista y homofóbico, iniciaba la lucha por los derechos de la comunidad LGBTTTIQA+, él ya se encontraba en el proceso de explorar su propia identidad a través de un alter-ego femenino. Este personaje, que le permitió navegar entre el género, no solamente lo llevó a los escenarios, sino que también a recorrer más de mil kilómetros de distancia hasta una ciudad en la que nunca pensó vivir: Ciudad Juárez.