
En los valles de la región Triqui vive un grupo de niños indígenas que han ganado campeonatos de baloncesto en todo el mundo, apareciendo en los noticiarios de televisión y convirtiéndose en la esperanza de su pueblo. Fue tras un encuentro inesperado con los niños triquis cuando el profesor Sergio sintió la necesidad de ayudar a una sociedad tan marginada y olvidada. Cuatro años después, regresó a la región como entrenador jefe e ideólogo de este programa de desarrollo.