

Rufina, una alfarera ayuujk, transforma el barro en arte y resistencia. Por medio de un oficio ancestral, moldea su vida y la de sus nueve hijos en un entorno machista y desigual. Desde la mirada íntima de su hija, este filme retrata la transmisión del conocimiento indígena, el papel de las mujeres en la economía familiar y la fuerza cultural que habita en cada figura de arcilla.