

La comunidad de Urandén, rodeada por el lago de Pátzcuaro, se mueve al ritmo de los sueños de niños y jóvenes que han encontrado en el canotaje una forma de trascender. Sin embargo, la vitalidad de esta isla se ve amenazada por un giro inesperado: la sequía comienza a socavar no sólo su pasión por el deporte, sino también su forma de vida.