

Hilda, maestra de lengua Mazahua, enseña a hablar y escribir esta lengua originaria a niñas, niños, jóvenes y adultos de su comunidad, en un tiempo en el que su uso se desvanece poco a poco. A través de cada clase, Hilda defiende una forma de vivir y recordar, su enseñanza es un acto de resistencia y amor por una lengua que se niega a desaparecer. Su voz, su aula y su convicción sostienen la memoria colectiva de su pueblo.