
En lo que alguna vez estuvo en medio de la nada, existe un rancho de tierra roja habitado por una mujer de mirada profunda y nostálgica. Pera ha dedicado toda su vida a cuidar. Ella es la guardiana de este lugar, de las memorias que lo habitan, y de todos los fantasmas que la acompañan. Quizás es por eso que, incluso tras la muerte de su padre, ya hace muchos ayeres, decidió quedarse ahí, completamente sola.