

Una joven adolescente de la comunidad de San Baltazar Guelavila, en el estado de Oaxaca, continúa con la tradición familiar de tejer palma con la que realiza diferentes artesanías. Paralela a esta actividad lucha contra los estereotipos de género, contra las dificultades económicas y va en contracorriente de las tradiciones comunitarias ya que, siendo mujer, además de emprender, ha decidido estudiar una licenciatura que a su vez es poco convencional y más para mujeres: criminología y criminalística.