
Mediante la compaginación de fragmentos del texto “Cuerpos sin duelo” de Ileana Diéguez y metrajes filmados en un México anterior a la guerra contra el narcotráfico en contraposición con audios tomados durante una serie de enfrentamientos armados, se configura un discurso sobre como la violencia ha modificado nuestra percepción del pasado en relación a nuestros tiempos, “ha penetrado las representaciones estéticas y artísticas, ha transformado nuestros comportamientos y visualidades en el espacio real, ha intervenido los cuerpos y generado una nueva construcción de lo cadavérico”.